Cuarentena para uno

La situación de cuarentena que vivimos ha venido con una serie de retos a nivel organizacional, económico, familiar y personal. Puede que algunos estén pasando este momento en familia o con su pareja, pero hay quienes viven solos. 

Desde el inicio de nuestra vida somos seres sociales, pasamos de manera inmediata a formar parte de la sociedad y vamos creando poco a poco distintos tipos de interacciones. Como venimos acostumbrados a esta dinámica es perfectamente natural que ahora extrañemos más que nunca la proximidad y las interacciones que nos resultan agradables. 

Existen algunas recomendaciones para manejar positivamente la soledad durante la cuarenta: 

  • Nuestra aliada: la rutina. En ocasiones parece que los psicólogos repiten demasiado el concepto de rutina y al contrario de lo que tendemos a pensar, que es algo aburrido y poco dinámico; la rutina es un ancla, nos ancla a la realidad, nos permite tener logros (por más que sean pequeños, domésticos y rutinarios), nos ayuda a dividir nuestro día y generar una sensación de productividad. 
  • La cercanía que extrañamos: videollamadas. Mantenernos comunicados con nuestros seres queridos y amigos a través de la tecnología es clave para recrear esa cercanía que nos hace falta. Un elemento importante es el tono de estas llamadas, tratemos en la mayor medida de establecerlo dentro de una narrativa positiva y menos derrotista. En caso de que no existan cosas buenas que compartir, podemos utilizar el recurso del pasado, tenemos tantas anécdotas que recordar que nos relajan y nos llevan en nuestra menta a mejores momentos y lugares. 
  • Cuidarme a mí: Desde tomarte un té antes de dormir, hacer una rutina de ejercicios que viste en redes sociales, cuidarte la piel, cocinarte cosas ricas y saludables, son formas de atenderte y consentir. También, puedes engancharte con series de televisión, aunque es necesario asignarle un tiempo dentro de nuestra rutina y que no se prolongue por más de 2 horas seguidas. Efectivamente, es un escape para sobrellevar el encierro y el silencio, pero es mejor sacarles provecho a estas horas en otras actividades como escuchar música, leer, orar, etc. 

Edith Velarde 

Psicóloga Clínica 

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