¿No estamos durmiendo como antes?

Es perfectamente normal que hayamos detectado algunas alteraciones en nuestra forma de dormir, nos despertamos mucho en la noche o simplemente a la hora de conciliar el sueño no resulta tan sencillo como antes. 

Es importante no perder de vista que, aunque estemos tratando de llevar la situación de la mejor manera, solo por el hecho de ser algo completamente nuevo, nos genera un poco de estrés y es esto mismo se refleja en algunos cambios en nuestros patrones de sueño. 

No sintamos que está mal tener estas alteraciones, solo hagámonos conscientes de ellas para poder mejorar esa parte tan vital de nuestras vidas. 

• Trata de, al menos 2 horas antes de acostarte, no tener contacto con luces artificiales (celular, laptop, televisión), ya que éstas provocan una sobre estimulación y retardan aún más el proceso de conciliación del sueño. Es mejor optar por leer un libro, meditar u orar

• Consideremos las porciones de alimento que ingerimos. Si sentimos mucho cansancio, lo más aconsejable sería no comer hasta superar la saciedad porque esto evitará llevar un sueño corrido durante la noche. 

• Así como la rutina es nuestro gran aliado para manejar de mejor manera la incertidumbre, mantener un horario fijo para despertarnos e irnos a la cama, es una de las acciones que fácilmente podemos tomar para preservar la calidad de nuestras horas de descanso. 

• Al contrario de lo que dice la cultura popular, tomar licor antes de dormir no aporta a un sueño reparador. Puede parecer que se duerme más, pero el sueño que se obtiene no es de calidad. Múltiples estudios han demostrado que se consigue un sueño fragmentado (te levantas varias veces en la noche, aunque no lo recuerdes) y soñamos menos, lo que es fundamental para completar el ciclo del sueño. 

Edith Velarde 

Psicóloga Clínica 

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