Trabajo y tiempo en familia

Balancear las responsabilidades del trabajo y las del hogar toma otro matiz en las circunstancias que estamos viviendo. Por eso es importante que echemos manos de todas las recomendaciones que nos puedan ayudar a conseguir una sana y tranquila convivencia. 

  • Todos a colaborar.  

Recordemos que muchos niños no están acostumbrados a ver a sus padres durante tantas horas del día, a menos que sea los fines de semana, por esto es muy natural que reclamen esta atención que resulta ser muy nueva. Es allí cuando conviene conversar con los hijos sobre algunos acuerdos que se deben tener en el hogar (el tono de esta conversación depende mucho del nivel de desarrollo del niño). Si se trata de un niño de edad preescolar, tendremos que pedirle a otro adulto responsable o los hijos mayores el apoyo en su cuidado mientras estamos trabajando. De ser un niño entre los 5 y 12 años, se pueden utilizar distintas herramientas de negociación. 

  • Hagamos ensayos.  

El aprendizaje en los primeros años de vida se basa en la imitación, lo que ven los niños en su entorno, se vuelve conocido y tratan de replicarlo a su manera. Parecerá un poco elaborado, pero podemos hacer pequeños ensayos con nuestros hijos sobre qué pasa cuando papá o mamá reciben una llamada de trabajo. Durante ese juego de roles, nos podemos asegurar de modelar lo que queremos que hagan los niños, a la vez que reconfirmamos que entendieron qué pasaba. Tip: para este juego, utiliza todos los recursos tecnológicos, por ejemplo, el sonido que emite tu computador cuando recibes llamadas puedes utilizarlo para que exista la asociación entre el estímulo (el sonido) y la respuesta que deseas (guardar silencio, irse a una habitación, jugar con algún juguete en específico, etc.) 

  • ¡Los premios nos gustan a todos!  

Al finalizar un día bueno, en donde entre los niños, hijos mayores y los padres se apoyaron mutuamente, termine con una película que sea de la elección de los niños, y que todos participemos de este espacio, que sea un momento de disfrute en familia. Todo lo relacionado a premios (cosas que valoran los niños) se entreguen de manera simbólica. Por ejemplo, aquí podríamos controlar el consumo de pastillas o snacks, que usualmente le gustan y que comen en las escuelas. Se pueden volverlo un estímulo para portarse bien o a colaborar en la casa con pequeñas tareas. Es una manera de asegurar que el comportamiento no se extinga. También, podemos controlar la cantidad de tiempo que utilizan dispositivos, como tablets, laptops y entre otros. 

Edith Velarde 

Psicóloga Clínica 

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